
A las pocas semanas de llegar a Ecuador, me llamó la atención un anuncio de trabajo que solicitaba gente para vender seguros de puerta en puerta. El anuncio precisaba que se daba preferencia a “cristianos evangélicos”. En mi inocencia de recién apeado en el país, pensé que seguramente la empresa quería así asegurarse de la honradez de sus empleados. Solamente ahora me doy cuenta de que era todo lo contrario: sabían que el cristiano evangélico era profesional en el arte de mentir y que no tendría escrúpulos para cumplir con ningún dudoso requerimiento del oficio.
Claro que no hay estadísticas que demuestren que el cristiano evangélico es más deshonesto que el grueso de sus congéneres. En esto me dejo guiar por la experiencia acumulada. Ella puede ser tan buena tutora que, por ejemplo, cuando tuve que vender el San Remo, escuchar de boca del comprador , después de cerrado el trato, ese “yo no le iba a mentir, soy cristiano, temeroso del Señor” me empañó el día: así que el carro valía mucho más que eso, entonces. Aunque evidentemente no tanto como yo había pagado al vendedor, cuñado mío amén de pastor evangélico. En el poco tiempo que he vivido aquí, los que siguen El Camino del Señor me han ensayado todo tipo de estafas a cuál más astuta. Una hasta me quería arrastrar al oscuro infierno del Forex. Cabría preguntarse, lógicamente, si es que toda esa gente simplemente se escuda tras la Biblia porque da resultado, porque hace caer a los cojudos, sin realmente creer en nada de eso de la Resurrección y de la Santa Trinidad y por tanto sin adolecer de apego notable a la tradicional Regla de Oro. No creo que sea tan sencillo como eso. Por lo que he podido comprobar o intuir, el cristiano evangélico de puertas afuera también lo es, por regla general, de puertas adentro. Cree en su Dios a pies juntillas. Lo que pasa es que no ve ninguna contradicción entre alabar a Jesús los domingos, amén de los sábados y los demás días si hace falta, y pasar el resto de su tiempo mintiendo, engañando y estafando. Y si no ve contradicción, quizás sea porque realmente no la hay.
La verdad, no estoy muy seguro sobre ese punto. Mi experiencia religiosa se limita a una educación católica en la niñez y más tarde una corta “fase religiosa” de ésas que son típicas en la adolescencia de los que somos, además de introvertidos, algo limitados intelectualmente. Lo interesante es que tal fase probablemente hubiera durado más si no fuera por la apremiante necesidad que tenía en aquel entonces de masturbarme (tenía catorce ó quince años); digo interesante porque parece indicar que el cristianismo, por lo menos en su variante católico, a pesar de todo no es fácilmente compatible, al menos para algunos, con cualquier estilo de vida. Tenía que escoger entre el Camino de la Cruz y azotarle al mono 6 ó 7 veces al día. Intentar una combinación creativa de ambas cosas hubiera sido ridículo, según la humilde opinión de aquel catorceañero que fui. Tuve que escoger entre un tipejo de barba y pelo largo ensangrentado por un lado, y por otro la rubia con tripa grapada que salía (en pose algo similar a ese último) en las páginas centrales de Mayfair. Me gustaría poder decir que la elección haya sido extremadamente difícil.
En todo caso, aparte de eso, y de los más recientes desvaríos budistas de mi hermana mayor, no he tenido mucho trato con la religión. Está aquella historia con los Children of God, pero merece otro post aparte. Tuve un amigo evangélico durante un corto período en el colegio: como todos los evangélicos ingleses, llevaba lentes, tenía el pelo graso y una sonrisa boba permanente (si quieren, lo pueden ver cantando “Stand By Your Man” en la película Cuatro Bodas y Un Funeral). Y por supuesto tocaba “acordes” en la guitarra. Creo que es la característica más infalible del evangélico, eso de tocar “acordes” en la guitarra. Normalmente, evitan los séptimos mayores y los disminuidos, por ser aquéllos peligrosamente panteístas, y éstos, vagamente satánicos. Pero hasta en Ecuador tocan “acordes”. Los tengo en frente de mi casa. Son despiadados.
Por todo esto, por mi poca familiaridad con esa variante de esa religión, no estoy seguro de si el cristianismo evangélico ecuatoriano permite o incluso impone la estafa y la mentira. Pero no me extrañaría en absoluto de que así sea. El argumento de que la Biblia prohíbe mentir me parece ingenuo: la Biblia, si uno se pone a buscar, prohíbe casi todo y a la vez permite casi todo. Por eso hay predicadores, para “interpretarla”. Según vemos en este país, un buen intérprete hasta puede conseguir que la Biblia prohíba tomar alcohol, a pesar de que San Pablo lo recomienda expresamente. (Ah, pero lo que se traduce como “vino” realmente era la forma de referirse en esos tiempos a la Pepsi Cola.) La cuestión para mí central es que si uno es cristiano evangélico, su fe le obliga a dividir a la humanidad en dos grupos, los salvados y los condenados al infierno. Se entiende que cualquier condenado al infierno puede dejar de serlo mediante la simple estratagema de aceptar a Jesús como Señor y Salvador; se supone, asimismo, que si las cosas le van muy mal, tendrá más ganas de hacer eso que si la vida en todo momento le sonríe. Por tanto, que el cristiano piadoso se pase la vida intentando joder a sus semejantes, induciéndolos a arruinarse para que luego se arrepientan y consagren su vida a Dios, y de paso le proporcione a él pingües ganancias, me parece perfectamente coherente. Aunque, y esto también es un punto importante, no hay que buscar necesariamente motivos altruistas. La cuestión de fondo es ésa, que para el cristiano siempre hay la excusa de que tal o cual persona no merece un trato especialmente divino pues no es más que un infiel, un no creyente, un seguidor de Satanás. Alguien así se merece todo lo que le pueda pasar. Si se queja de que la música no le deja dormir, pongámosle más fuerte. Esa gentuza impía no merece dormir.

Lo mismo vemos en esa religión del socialismo, por lo menos en sus sectas más evangélicas (nota para Anon: metáfora) como la del actual gobierno. Para comprender en su praxis lo que a primera vista puede parecer hipocresía y falta de coherencia, es importante entender que para el socialista, hay dos tipos de persona: el “merecedor” y el “no merecedor”. Para el socialista tradicional, merecedores son todas aquellas personas pertenecientes al proletariado. Para ellos, el reino de los cielos. (Y si resultaban ser gente realmente antisocial, se les etiquetaba como lumpen y listos.) No merecedores: los burgueses y afines, que no ameritan la más mínima consideración. (Todo burgués es egoísta, explotador, desalmado.) Para el nuevo socialista del S.XI, en cambio, la cosa se complica. Según el nuevo catequismo, merecedor es tod@ aquel(la) que puede afianzar de alguna manera su condición de víctima. “Estamos con las y los históricamente oprimidas y os”. Eso obliga, antes de insultar a alguien o intentar robarle, a revisar una especie de checklist mental, que ya no vierte simplemente sobre la condición económica de la persona sino que asigna puntos según las diversas maneras en que la persona puede reivindicar membresía de una categoría especial de víctima. Esos malabarismos mentales llegan a tal grado de refinamiento y rapidez que un Correa, por ejemplo, puede calcular casi instantáneamente que una persona, a pesar de ser mujer (víctima del patriarcado, marquémosle 5 a favor) pierde tantos puntos por su apellido pelucón que representa un blanco legítimo para el sarcasmo presidencial. Esta forma de dividir a las personas descansa sobre una base chismológica, pues muchas veces el status de víctima no es evidente a primera vista. En cualquier momento una persona puede pasar de ser no merecedor a merecedor simplemente mediante la revelación de que pertenece a “la comunidad GLBT”. Así que el don de juzgar por las apariencias y mantenerse al día con el qu'en dira-t-on se vuelve altamente preciado.
Claro que aquí hay un pequeño problema: como suele pasar en todas las revoluciones, las personas que terminan estando arriba, dirigiendo, no son las favorecidas según su propia ideología, no son aquellas “históricas víctimas”. El presidente, por ejemplo, no tiene ningún punto sociológico a su favor, aparte del hecho de no haber nacido extremadamente rico. Para solventar esta aparente incoherencia, está la doctrina de la Bellísima Persona (una puesta al día del vanguardismo de los 60, para estudiosos). Una Bellísima Persona es aquélla que, a pesar de no ser ni del proletariado, ni pobre, ni mujer, ni indígena, ni siquiera cejijunto (la comunidad cejijunta ha sido históricamente objeto de una discriminación atroz: doy fe de ello) sin embargo se preocupa por los demás. Si te preocupas por los demás sin siquiera ser parte de ellos, eres realmente una linda persona. Y yo diría que si quieres ser una linda persona, el socialismo ofrece una manera inmejorable de serlo, pues a diferencia de otras disciplinas, religiosas algunas pero no todas, que exigen que traduzcas tal preocupación en sacrificios personales, el socialismo acepta como evidencia una simple subscripción ideológica, y premia tu tendencia con una cornucopia de ventajas políticas y sociales. Declararse socialista ya de por si implica ser altruista, de la misma manera que ser liberal o conservador implica ser egoísta. (No es concebible que alguien se haya decantado por el liberalismo precisamente por motivos altruistas o en todo caso bonachones. Tener que aceptar tal posibilidad conllevaría demasiadas migrañas.)
Escoger entre ser una bellísima persona, que como digo no cuesta nada, y requiere simplemente la repetición formulaica de las palabras “acepto a Fidel Castro como Señor y Salvador personal”, para a continuación vivir en un mundo de sonrisas, palmaditas en la espalda e interesantes discusiones sobre la urgente necesidad de una alianza entre el movimiento afro y la comunidad gay, por un lado, y por otro ser un corrupto capitalista pagado por la oligarquía, paria e inmerecedor universal, sin padre y sin gloria y sin ti, debe de ser también una elección fácil: ¿qué es lo que aun te hace dudar?
Claro que no hay estadísticas que demuestren que el cristiano evangélico es más deshonesto que el grueso de sus congéneres. En esto me dejo guiar por la experiencia acumulada. Ella puede ser tan buena tutora que, por ejemplo, cuando tuve que vender el San Remo, escuchar de boca del comprador , después de cerrado el trato, ese “yo no le iba a mentir, soy cristiano, temeroso del Señor” me empañó el día: así que el carro valía mucho más que eso, entonces. Aunque evidentemente no tanto como yo había pagado al vendedor, cuñado mío amén de pastor evangélico. En el poco tiempo que he vivido aquí, los que siguen El Camino del Señor me han ensayado todo tipo de estafas a cuál más astuta. Una hasta me quería arrastrar al oscuro infierno del Forex. Cabría preguntarse, lógicamente, si es que toda esa gente simplemente se escuda tras la Biblia porque da resultado, porque hace caer a los cojudos, sin realmente creer en nada de eso de la Resurrección y de la Santa Trinidad y por tanto sin adolecer de apego notable a la tradicional Regla de Oro. No creo que sea tan sencillo como eso. Por lo que he podido comprobar o intuir, el cristiano evangélico de puertas afuera también lo es, por regla general, de puertas adentro. Cree en su Dios a pies juntillas. Lo que pasa es que no ve ninguna contradicción entre alabar a Jesús los domingos, amén de los sábados y los demás días si hace falta, y pasar el resto de su tiempo mintiendo, engañando y estafando. Y si no ve contradicción, quizás sea porque realmente no la hay.
La verdad, no estoy muy seguro sobre ese punto. Mi experiencia religiosa se limita a una educación católica en la niñez y más tarde una corta “fase religiosa” de ésas que son típicas en la adolescencia de los que somos, además de introvertidos, algo limitados intelectualmente. Lo interesante es que tal fase probablemente hubiera durado más si no fuera por la apremiante necesidad que tenía en aquel entonces de masturbarme (tenía catorce ó quince años); digo interesante porque parece indicar que el cristianismo, por lo menos en su variante católico, a pesar de todo no es fácilmente compatible, al menos para algunos, con cualquier estilo de vida. Tenía que escoger entre el Camino de la Cruz y azotarle al mono 6 ó 7 veces al día. Intentar una combinación creativa de ambas cosas hubiera sido ridículo, según la humilde opinión de aquel catorceañero que fui. Tuve que escoger entre un tipejo de barba y pelo largo ensangrentado por un lado, y por otro la rubia con tripa grapada que salía (en pose algo similar a ese último) en las páginas centrales de Mayfair. Me gustaría poder decir que la elección haya sido extremadamente difícil.
En todo caso, aparte de eso, y de los más recientes desvaríos budistas de mi hermana mayor, no he tenido mucho trato con la religión. Está aquella historia con los Children of God, pero merece otro post aparte. Tuve un amigo evangélico durante un corto período en el colegio: como todos los evangélicos ingleses, llevaba lentes, tenía el pelo graso y una sonrisa boba permanente (si quieren, lo pueden ver cantando “Stand By Your Man” en la película Cuatro Bodas y Un Funeral). Y por supuesto tocaba “acordes” en la guitarra. Creo que es la característica más infalible del evangélico, eso de tocar “acordes” en la guitarra. Normalmente, evitan los séptimos mayores y los disminuidos, por ser aquéllos peligrosamente panteístas, y éstos, vagamente satánicos. Pero hasta en Ecuador tocan “acordes”. Los tengo en frente de mi casa. Son despiadados.
Por todo esto, por mi poca familiaridad con esa variante de esa religión, no estoy seguro de si el cristianismo evangélico ecuatoriano permite o incluso impone la estafa y la mentira. Pero no me extrañaría en absoluto de que así sea. El argumento de que la Biblia prohíbe mentir me parece ingenuo: la Biblia, si uno se pone a buscar, prohíbe casi todo y a la vez permite casi todo. Por eso hay predicadores, para “interpretarla”. Según vemos en este país, un buen intérprete hasta puede conseguir que la Biblia prohíba tomar alcohol, a pesar de que San Pablo lo recomienda expresamente. (Ah, pero lo que se traduce como “vino” realmente era la forma de referirse en esos tiempos a la Pepsi Cola.) La cuestión para mí central es que si uno es cristiano evangélico, su fe le obliga a dividir a la humanidad en dos grupos, los salvados y los condenados al infierno. Se entiende que cualquier condenado al infierno puede dejar de serlo mediante la simple estratagema de aceptar a Jesús como Señor y Salvador; se supone, asimismo, que si las cosas le van muy mal, tendrá más ganas de hacer eso que si la vida en todo momento le sonríe. Por tanto, que el cristiano piadoso se pase la vida intentando joder a sus semejantes, induciéndolos a arruinarse para que luego se arrepientan y consagren su vida a Dios, y de paso le proporcione a él pingües ganancias, me parece perfectamente coherente. Aunque, y esto también es un punto importante, no hay que buscar necesariamente motivos altruistas. La cuestión de fondo es ésa, que para el cristiano siempre hay la excusa de que tal o cual persona no merece un trato especialmente divino pues no es más que un infiel, un no creyente, un seguidor de Satanás. Alguien así se merece todo lo que le pueda pasar. Si se queja de que la música no le deja dormir, pongámosle más fuerte. Esa gentuza impía no merece dormir.
Lo mismo vemos en esa religión del socialismo, por lo menos en sus sectas más evangélicas (nota para Anon: metáfora) como la del actual gobierno. Para comprender en su praxis lo que a primera vista puede parecer hipocresía y falta de coherencia, es importante entender que para el socialista, hay dos tipos de persona: el “merecedor” y el “no merecedor”. Para el socialista tradicional, merecedores son todas aquellas personas pertenecientes al proletariado. Para ellos, el reino de los cielos. (Y si resultaban ser gente realmente antisocial, se les etiquetaba como lumpen y listos.) No merecedores: los burgueses y afines, que no ameritan la más mínima consideración. (Todo burgués es egoísta, explotador, desalmado.) Para el nuevo socialista del S.XI, en cambio, la cosa se complica. Según el nuevo catequismo, merecedor es tod@ aquel(la) que puede afianzar de alguna manera su condición de víctima. “Estamos con las y los históricamente oprimidas y os”. Eso obliga, antes de insultar a alguien o intentar robarle, a revisar una especie de checklist mental, que ya no vierte simplemente sobre la condición económica de la persona sino que asigna puntos según las diversas maneras en que la persona puede reivindicar membresía de una categoría especial de víctima. Esos malabarismos mentales llegan a tal grado de refinamiento y rapidez que un Correa, por ejemplo, puede calcular casi instantáneamente que una persona, a pesar de ser mujer (víctima del patriarcado, marquémosle 5 a favor) pierde tantos puntos por su apellido pelucón que representa un blanco legítimo para el sarcasmo presidencial. Esta forma de dividir a las personas descansa sobre una base chismológica, pues muchas veces el status de víctima no es evidente a primera vista. En cualquier momento una persona puede pasar de ser no merecedor a merecedor simplemente mediante la revelación de que pertenece a “la comunidad GLBT”. Así que el don de juzgar por las apariencias y mantenerse al día con el qu'en dira-t-on se vuelve altamente preciado.
Claro que aquí hay un pequeño problema: como suele pasar en todas las revoluciones, las personas que terminan estando arriba, dirigiendo, no son las favorecidas según su propia ideología, no son aquellas “históricas víctimas”. El presidente, por ejemplo, no tiene ningún punto sociológico a su favor, aparte del hecho de no haber nacido extremadamente rico. Para solventar esta aparente incoherencia, está la doctrina de la Bellísima Persona (una puesta al día del vanguardismo de los 60, para estudiosos). Una Bellísima Persona es aquélla que, a pesar de no ser ni del proletariado, ni pobre, ni mujer, ni indígena, ni siquiera cejijunto (la comunidad cejijunta ha sido históricamente objeto de una discriminación atroz: doy fe de ello) sin embargo se preocupa por los demás. Si te preocupas por los demás sin siquiera ser parte de ellos, eres realmente una linda persona. Y yo diría que si quieres ser una linda persona, el socialismo ofrece una manera inmejorable de serlo, pues a diferencia de otras disciplinas, religiosas algunas pero no todas, que exigen que traduzcas tal preocupación en sacrificios personales, el socialismo acepta como evidencia una simple subscripción ideológica, y premia tu tendencia con una cornucopia de ventajas políticas y sociales. Declararse socialista ya de por si implica ser altruista, de la misma manera que ser liberal o conservador implica ser egoísta. (No es concebible que alguien se haya decantado por el liberalismo precisamente por motivos altruistas o en todo caso bonachones. Tener que aceptar tal posibilidad conllevaría demasiadas migrañas.)
Escoger entre ser una bellísima persona, que como digo no cuesta nada, y requiere simplemente la repetición formulaica de las palabras “acepto a Fidel Castro como Señor y Salvador personal”, para a continuación vivir en un mundo de sonrisas, palmaditas en la espalda e interesantes discusiones sobre la urgente necesidad de una alianza entre el movimiento afro y la comunidad gay, por un lado, y por otro ser un corrupto capitalista pagado por la oligarquía, paria e inmerecedor universal, sin padre y sin gloria y sin ti, debe de ser también una elección fácil: ¿qué es lo que aun te hace dudar?

11 comentarios:
Ja, ja, ja, yop se bastante de esto.
Bueno, en el caso de los evangélicos o mejor dicho: Protestantes cristianos en general, el problema se mueve en que categoría están.
Si, evidentemente el evangelismo seria mas cercano a las izquierdas que a las derechas, por el simple hecho de haber nacido como contestatarios del "fascismo" catolico.
Pero como todo lo que sube tiene que bajar y viceversa, se constituyeron en un nuevo fascismo, algo asi como un nuevo fascismo de izquierdas nacido de la opresion de la derecha catolica.
Pero asi fue al inicio, la historia de los evangelicos es muy extensa, por lo general los primeros evangelicos fueron maricones, drogadictos, prostitutas, mujeres divorciadas, infieles, orgullosos, sobervios, en fin, todo un gajo de pecadores exiliados de la comunion, ya que para comulgar debias confesarte y arrepentirte.
Eso fue al inicio, algo asi como los primeros colonos Españoles, pero luego el asunto cambió, los evangelicos han seguido desarrollándose, han pasado ya mas de cuatro generaciones desde los primeros evangélicos que llegaron a promover sus cosas con toda una imagen de marketing de felicidad imaginaria: "véanme, soy muy feliz por que cristo está en mi corazón, si quieres ser tan feliz como yo, ven a mi culto y pága el diezmo".
Pero ese es un acaso aparte, se sabe que la imposición de las manos entre las cuales mas de 20 idiotas ora por su lado y ademas te gritan que desaparezca tu demonio es un acto demencial delirante que enloquece a cualquiera, pero mas a los que tienen una personalidad premórbida psicótica, se activa fácilmente tu esquizofrenia y hualá, tenemos a un evangélico mas que necesitará alimentar su delirio asistiendo constantemente por que si no pierde su droga psicotizante de felicidad.
El asunto de las nuevas generaciones de evangélicos va mas allá, hoy en día, hay muchos "nacidos en la fe", son hijos de conversos que fueron formados en el evangelismo y nacieron cuando sus padres ya eran cristianos.
Estos son seres especiales, no son cualquiera, se maneja un asunto racial, ellos son superiores a los conversos y los que tienen mas generaciones son aun mas superiores.
Algo así como Harry Potter y los sangre sucias, vemos lo mismo en Blade, y por supuesto lo vimos con los nazis.
Para colmo está el asunto de las modas cojudas como Mariella Viteri que se hizo evangélica por ser tan puta, para dar a entender que ya no lo es, seguramente para hacerle huevadas al ex Mórtola que según se sigue metido en las drogas (harto paquete), en la famosa situación de yo soy mejor que tupor que cristo es mi fuerza y tu vales verga.
Han habido otros casos de farándula como en una época hace pocos años que se hizo muy popular, ya que buscan atraer gente de "status" para que vayan seguidores que quieren ser como ellos, "yo voy a la misma iglesia que fulanito".
La iglesia mas exclusiva que tienen ellos está en Urdesa,no me acuerdo como se llama, pero no cualquiera va allí, debes tener plata.
La iniciadora y culpable de toda esta huevada donde la gente de farándula con plata se hace evagélica es la que ahora trabaja en seriales de Tv, la chilena esta puta conunas tetotas que hizo de la cucusita en la serie de tal para cual, esa puta si que ha hecho carrera en el evangelismo, tambien los hermanos estos que se presentan, carajo no me acuerdo sus nombres, pero uno de ellos hace de mayordomo en la serie: la niñera, este par de pendejos desde siempre consiguieron muchachos jóvenes para convencerlos con sus patrañas.
Lo se por que estudié en una universidad evangélica por error, la misma que quedaba en el antiguo local del Abdón Calderón al lado de lo que hoy es ANETA.
La Universidad se lamaba UCL, y estaba dentro del local de la comunidad iglesia Biblica Cristiana, un buen dia un amigo me dijo: oooooye Abdón es maricóooon (el dueño del bar), se me declaró y me dijo que le lleve una foto desnudo, el tipo se llamaba Abdón Comboza, maricón de esos que cantaba por que ya era salvo y hoy en día es director de un grupo de jóvenes en la península (¿cuantos violados habrán?).
Viví porquerías en esa Universidad, yo denuncié la situación por que se que sus leyes prohiben ese tipo de cosas, pero aunque me hicieron caso y botaron a Abdón, me ausaron de estar endemoniado, ya que como era de mundo supuestamente busqueé aprovecharme de sus leyes para destruir a la comunidad evangélica, nunca entendré que pasó la cuestón es que me tuve que salir de allí.
Y yo lo único que hice fue quejarme por que un tipo acosaba a un amigo con la bibia en la mano metiéndole miedo por que el unico pecado que no se perdona según la Biblia era: "el llamado el Espíritu Santo", que en este caso era acompañado por el culo desnudo de Abdón Comboza y la súplica de: "métemelo".
Muy conveniente eso del llamado del Espíritu Santo.
En fin, el probelma con los evangélicos es que hay muchos, están los pentecostales, esos que se tiran al piso y loran.
Los Aliancistas, los que tienen el respaldo de la misión Alianza Noruega y tienen plata, que aquí esconden sus intenciones proselíticas como Children International.
Están los bautistas, lloran mucho.
Los de restauración, unos nuevos por allí que no son ni chicha ni limonada pero piden plata igual.
En fin, son muchísimos.
Por todo esto es que hoy en día ellos protestan ante los cambios de sexo de Estrellita y compañia, los hijos de los conversos nacieron sin pecado concebido, y son de extrema derecha, se olvidaron y perdieron sus raices contestatarias y subversivas y ahora forman parte del sistme social, es decir: "se civilizaron".
Je, je, je.
Somos amiguitos momentaneos contra el socialismo, una vez que se acabe esta huevada los destruyo...
Ah por cierto, se me olvidaba, Abdón era salvo y tarde o temprano Jesús se lo llebaba al cielo "como ladrón en la noche" por que pese a sus mariconadas el siempre se arrepentia orando y creia en Cristo, además si pecaba jesús lo perdonaba "7 veces" y si seguía pecando lo perdonaba "70 veces 7", estos cuestionamientos teológicos que hice y su contraposición con la doctrina católica donde no es solo suficiente creer en Cristo sino también las obras buenas que hagas en vida fue lo que a la larga hizo que me boten de allí, les presenté un escrito donde los cuestionaba por: "sus serios errores doctrinales", ja, ja, ja, gratos recuerdos, tenía escasos 20 años, que lujo, XD XD XD
"Y yo lo único que hice fue quejarme por que un tipo acosaba a un amigo con la bibia en la mano metiéndole miedo por que el unico pecado que no se perdona según la Biblia era: "el llamado el Espíritu Santo", que en este caso era acompañado por el culo desnudo de Abdón Comboza y la súplica de: "métemelo"."
Victor, parece que hoy te ha sido concedido el don de lenguas. No sabes cuánto me has hecho reir.
Me sumo a las carcajadas. Realmente que don Victor los tiene entre ceja y ceja a los evangélicos. Una forma resumida y jocosa de categorizarlos y caracterizarlos.
Ya escribí yo sobre estas bellas personas, que se sienten los enviados celestiales, que se duelen de los raros y oprimidos, y que por eso disponen que el estado haga las delicias que ellos prefieren delegar. Los socialistas son unos perfectos evangelistas: basta con creer; las obras no son lo que importa.
Me remito a mi entrada sobre las estupideces.
No me gusta ser extremista, no creo que esté bien juzgar a toda una denominación por el comportamiento de algunos de sus miembros.
Aún cuando yo son católico romano siento mucho respeto por las otras denominaciones cristianas no católicas, en las cuales he encontrado buena gente, claro que hay de la otra y mucha, con en la iglesia católica también. Desafortunadamente sus interpretaciones de la Biblia los conducen a extremos, y extremos tales como los TJ que se dejan morir por no permitir una transfusión de sangre.
En lo del sectarismo tienen toda la razón, los que no pertenecen a sus secta son "gusanos", inclusive entre las sectas se denostan y desprecian porque no perteneces a "su iglesia". Los TJ nos llaman a todos los que no somos de su secta los "mundanos" y nos desprecian y nos tienen ya reservada al quinta paila del infierno.
Nosotros creemos que la salvación viene de las acciones y de la fé, no del diezmo, recuerdo un pastor que en un foro tuvo la vilantez de decir que "no dar el diezmo es robarle a Dios", ni de ignorar a otros, ni de insultar o minimizar a quienes no comparten nuetra fe.
De estas denominaciones algunas son muy serias, otras son un gran negocio. Les recomiendo el programa "La cáscara" de un canal panañemo, es para matarse de la risa.
"La única forma de ser millonario es fundar tu propia religión".
L.R. Hubbard
Gracias por tu intervención, Professor Hoax. Efectivamente, el tema no es juzgar a las personas por su pertenencia a tal o cual secta, sino llamar la atención sobre esa relación de causa y efecto entre determinadas religiones y opciones políticas y esa curiosa ceguera mental de dividir a las personas en buenas y malas.
¡Retorna la camino, pecador! (No te olvides de dejar la limosnita para ete pobre apestado, más que se a en formad e comentario)
Ya lo decía yo, que por aquí había algo extraño, como una ausencia de peste. Gracias por la visita.
Mi estimado Endivio, como siempre, excelente post. Me declaro profunda admiradora de tu capacidad estomacal, al ser capaz de leer El Telégrafo....
1 Timothy 5:1
"Rebuke not an elder, but intreat him as a father"
*ajem*
Yo soy ateo, no se preocupe que no le voy a criticar su metáfora, es más, estoy de acuerdo en que el socialismo es una especie de religión y el resto de lo que Ud. escribió en ese párrafo. Además, me caen mal los autodenominados evangélicos, hoy en día cualquiera abre su propia secta en el patio de su casa. Cheers.
Publicar un comentario en la entrada