Ya me estoy hartando de ver "análisis" que pretenden demostrar que en un referendo, cuentan los votos nulos y blancos como "votos válidos". De acuerdo que tanto la Constitución como el Código de la Democracia carecen de claridad y de definición sobre este punto, pero en tal caso lo indicado es echarle un vistazo a la jurisprudencia, a la tradición y a la costumbre, si cabe internacionales (de los cambios constitucionales a nivel de otros países, no hay apenas ejemplos donde hayan sido con mayoría absoluta de los electores, simplemente porque en esos países el voto no es obligatorio y el abstencionismo le quita esa posibilidad a cualquier propuesta mínimamente reñida). O si no, usar un poco el coco. Si un voto válido es un voto "donde la voluntad del elector es inteligible", evidentemente el nulo y el blanco no lo son, pues no podemos saber qué proporción de esos votos son achacables al analfabetismo, o a la jaqueca, o a las prisas, o al cinismo, o a una anatomía vistosa cercana a la mesa de al lado, o al una posición ideológica determinada. No corresponde sumarlos ni al sí y al no, sino descartarlos. El sí ganó en todo: decir que fue 10 a 0 es simplemente contar una verdad evidente. Y el hecho de que (para seguir con la metáfora futbolística) el equipo del No jugaba con sólo 3 jugadores contra los 11 del otro equipo (proporción aproximada sugerida sólo por la diferencia en gasto electoral; teniendo en cuenta otros factores sería más bien 3 contra 300) no cambia este hecho, aunque sí induce a cierta admiración.
Discutir sobre "quién realmente ganó" es perder el tiempo. Ganaron los de siempre. Ganaron el populismo, la propaganda, la manipulación, la demagogia, el chantaje, el soborno. Ganó, limpia e indiscutiblemente, una propuesta que se resume en la anulación de una serie de supuestos "derechos" constitucionales, y en la creación de una serie de nuevos crímenes sin víctima, que servirán de pretexto para más encarcelamientos de opositores y mayor represión policial. Ganó, en suma, la violencia estatal, la intolerancia, la polarización y el odio, como ya nos venimos acostumbrando desde hace cinco años.
Ponerse a pelear resultados es entrar en un juego cuyas reglas han sido ya definidas por el adversario a favor suyo. En realidad, no importan estos resultados. Lo que importa es que cada cual siga defendiendo su territorio con los medios a su alcance, sabiendo que el adversario lo único que tiene a su favor es la fuerza bruta, pues el voto de la mayoría no puede cambiar la injusticia en justicia, ni la opresión en libertad. Celebrar, como si de un hito trascendente se tratase, el hecho de que en todas las preguntas menos una el voto por el sí no llegó ni al 50%, es concederle demasiado al enemigo. Me place preguntar a esa gente: y sí el resultado fuera un 99% a favor del sí en todas las preguntas, ¿eso significaría que las propuestas en ellas tendrían que aceptarse, por ser la evidente "voluntad del pueblo"? ¿Qué pasa, entonces, con los derechos de las minorías? La verdad, yo voté por el no pero hasta el último momento dudaba si no fuera más a propósito el voto nulo, pues ¿qué otra manera hay de expresar, no solamente el rechazo a las propuestas concretas, sino a la filosofía subyacente, la que determina que los únicos derechos que tiene el individuo son los otorgados por el Estado, que los puede anular caprichosamente en cualquier momento mediante estratagemas plebiscitarias?
En fin. Mañana viene un amigo de visita, estaré fuera del aire un par de semanas, así que... gracias a la movida tuiteriana por rescatar este blog temporalmente del más absoluto olvido, y gracias en especial a esa correspondiente particular, Sara C., por el voto de confianza (malogradamente su carta se perdió debido a un bug del correo de Yahoo, pero me encantó lo de "neurótico". Es agradable que te lean.) Hasta pronto. Les dejo con una idea revolucionaria: ¿qué tal si probamos con ser respetables durante un corto tiempo? Solo para confundir, digo.
PD Acabo de recibir una respuesta bastante detallada de la gente de IDEA a una pregunta que les hice sobre el tema de la votación. Resulta que la confusión y falta de definición no son patrimonio exclusivo de Ecuador. Me parece llamativo, sin embargo, esto (de un tal Nusselder, de Netherlands Institute for Multiparty Democracy):
"The essential thing seems to me that a constitution should be (much) more difficult to change than other laws, for the distinction between the two to be useful.
There are many different ways of making that distinction.
Requiring a larger majority and requiring a majority of potential voters rather than actual voters are some of the options indeed.
Exactly what options are chosen seems less relevant than making the difference between constitution and other laws sufficiently large. "(énfasis mío)
"¿Sabes, Vini? hoy me he despertado con unas ganas locas de cambiar la Constitución. Porfa, manda a buscar otro camión de borregos..."
2 comentarios:
Excelente post. Quiero decir "como siempre" pero recién llego al blog. Gracias por compartir.
Lo único que me confunde es por qué una persona con tan afilado pensamiento crítico y dominio del castellano no tiene más lectores. La neurosis es solo "the cherry on top".
Yendo al artículo, es precisamente ese el problema de fondo: que alegremente se pongan los derechos de la persona a votación. Y encima que vitoreen al que se los quita.
Admirado Emperador, Se está haciendo más famoso gracias a Twitter. Para quienes lo leemos y lo recomendamos siempre es una buena noticia que el blog sea más leído.
Una vez más buenas vacaciones, pronto retorno.
@HenryTandazoB
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