domingo, 6 de noviembre de 2011

...Y me desperté pensando

Érase un hombre tan majestuoso, tan majestuoso, tan majestuoso, que pensó que "mea culpa" era un imperativo. Y se reservó los sábados para mearla, en la cabeza de toditos.

2 comentarios:

-JAD- dijo...

MUY bueno, felicitaciones.

Anónimo dijo...

Yo creo que hasta algunos abren la boca.
Por una lluvia de oro, soportan la ducha dorada.