domingo, 28 de septiembre de 2014

sábado, 27 de septiembre de 2014

¿Centros de innovación?

Así están las cosas. El Presidente de los Estados Unidos y ganador del Premio Nobel de la Paz ha conseguido sorprender al mundo de nuevo con una propuesta revolucionaria, que consiste en agarrar un fajo de billetes ($3m si bien recuerdo), adoptar una pose de lanzador de beisbol, y luego lanzarlos con todas sus fuerzas más o menos hacia donde le han hecho creer que puede haber un problema. Por si no fuera suficientemente innovador esta idea de lanzar dinero gubernamental hacia Los Problemas (en la espera de que alguna mínima parte de ese dinero, por algún proceso misterioso, se transmutará por el camino en Una Solución), ha especificado que los "centros" en donde, con sus avanzados conocimientos en balística, terminarán cayendo estos billetes, serán "de innovación", es decir, que ahí se hará alguna cosa que no se ha hecho antes. Parfoi! Odd's Bodikins! Esto es realmente brillante. De modo que el problema específico que él mencionó, la falta de libertad de expresión en varios países sudamericanos y subsaharianos, se solucionará de la siguiente manera: se entregará dinero a las personas junto con el exhorto "váyase usted a innovar, o séase... a hacer algo diferente". En el proceso de hacer Algo Diferente, algunas de estas personas descubrirán que son Líderes, y claro, este instinto de Líder, una vez descubierto, es tan cosa seria, que inevitablemente esas personas terminarán siendo los nuevos Presidentes y Vicepresidentes y Secretarios de Comunicación y Ministros del Buen Vivir, reemplazando a los anteriores. Y claro, una vez en el cargo, ni se les ocurrirá a ninguno de estos futuros Presidentes que eso de suprimir la libertad de expresión es una excelente manera de asegurar su continuidad en el puesto, toda vez que al Presidente de los Estados Unidos no se le ocurra mientras tanto otra de sus brillantes inspiraciones. No, estos futuros Líderes tendrán como primera prioridad la libertad y el bienestar de sus pueblos, porque... pues porque habrán sido financiados con dinero norteamericano, y todo el mundo sabe que los Líderes financiados con dinero norteamericano son siempre los mejores demócratas del mundo. Y si lo dudas, recuerda a Pinochet, a Saddam Hussein, a Stroessner, a Fulgencio Batista, a Idi Amin, a Osama Bin Laden, etc etc etc. Realmente, la cosa no admite discusión.

Y es que todo esfuerzo es poco para asegurar el triunfo de la armonía, de la democracia, de los cupcakes y los crumbly candy bars dondequiera que estas cosas falten.

Simpatizo con él. No, en serio. Yo mismo sé, de alguna experiencia pasada (cadena de búsqueda: "Ornitorrincos del Saber") lo que es encontrarse en un puesto para el cual uno es notable y notoriamente incapacitado, y tener que improvisar sobre la marcha. Y no es tan, tan desacertado tampoco la idea de que, si las cosas están mal tal vez mejoren si empezamos a Hacer Algo Diferente. De hecho, es la misma solución que yo propondría. Hagamos algo diferente. Sólo que, a diferencia de Obama, yo puedo decir eso sin que me tiente hacer avionetas de papel con billetes de mil dólares.

En una cosa sí tiene razón: que aquí, por estos lares, hace falta un cambio:

Estos centros de innovación, son para Rafael Correa lugares para financiar a “César Montúfar (Concertación) y a Guillermo Lasso (CREO) para que “sigan conspirando”.

Para mis millones de lectores extranjeros, debo explicar que el tal Guillermo Lasso es un viejo ex banquero con cara arrugada y aire permanentemente cansado y despistado, aspecto tristón y discurso hueco, a quien le acompaña la poco envidiable circunstancia de ser en la actualidad "líder" de lo que algunos bromistas han dado en llamar "la oposición" en Ecuador. Y por supuesto, con esa carisma de que hace alarde tiene tantas posibilidades de convertirse en futuro Presidente como yo de ganar el certamen de Miss Guayaquil. Esto, a modo de datos antecedentes. Pero el quid aquí está en que sólo hace falta verlo para asegurarse de que el tal Lasso es incapaz de "conspirar" ni para organizarle una fiesta sorpresa a su primo. Aparte de lo cual, si hubiera la más remota posibilidad de que él habría "conspirado" en algún momento con quien fuera para lo que fuera, ya estuviera en la cárcel, pues hace bastante tiempo que los torquemadas del 30-S andan buscando conspiradores hasta en los tachos de basura de los chifas, pues ya va siendo harto difícil mantener la ficción del "golpe de estado" cuando no aparece por ningún lado todavía ningún golpista de pro.

¿De qué demonios habla entonces el Sr Correa, con eso de "seguir conspirando"?

Muy simple: para él todo opositor a su proyecto es, ipso facto, conspirador. Toda oposición es, por el mero hecho de serlo, ilegítima y criminal. Lo ha dicho mil veces de las más diversas maneras. Quien no esté de acuerdo con él en todo, hasta en sus pintorescas nociones medievales sobre el aborto, es "un traidor". El tipo no tiene un hueso democrático en todo su cuerpo. Es la pura y simple realidad.

Claro que hace falta un cambio.

Pero permítanme creer que lo que se conseguirá estableciendo "centros de innovación" con dinero estatal (y para el caso no importa de qué Estado) es más o menos lo mismo que siempre se ha conseguido en todas partes enfrentando a los problemas un Programa de Gobierno. Es decir, nada... a menos que creas que sirve para algo haberle provocado al Presi a otro de sus habituales accesos de furia, de intolerancia y de paranoia. Personalmente, yo me lo hubiera ahorrado.

No está de más repetirlo: el cambio tenemos que serlo nosotros. No hay hadas madrinas. Esperar que un gobierno, sea nacional o de ultramar, fomente la libertad de expresión es tan inteligente como esperar encontrar a un tigre vegetariano. Así que dé el primer paso: búscate un seudónimo y un borrador de huellas digitales, y exprésate. Ah, y ponga una barra de hierro en tu puerta de noche. Por si las moscas, ya sabes.


martes, 23 de septiembre de 2014

Tratados internacionales al carajo.

La edad mínima para contraer* matrimonio debe situarse en los 70 años. Y si hace falta defender esto ante la Asamblea, lo haré.


* contraer: Adquirir enfermedades. Ej. contraer cáncer, contraer SIDA, contraer matrimonio, contraer gripe, etc. (DRAE)

sábado, 20 de septiembre de 2014

La timidez es un bien público

Últimamente mi mente es como un viejo compositor a quien le han echado ácido en la cara. Va corriendo de un lado a otro. A cada paso se golpea contra un obstáculo: una obligación, una responsabilidad, una realidad desagradable. La palabra "vacaciones" hace mucho que adquirió para mí una pátina mística y mítica. Imagina: ¡disponer de un día entero sin nada que hacer!

Hace tiempo hablé de la timidez de Lennon, y del derecho inalienable de toda persona a describirse como "tímida", aunque le chifle aparecer desnuda en la portada de un álbum. Hace menos tiempo hablé con [borrado por el Alzheimers] en Twitter sobre eso de que la información sea "un bien". A mí me sigue pareciendo que una abstracción difícilmente puede ser un bien, aunque todos los bienes, al hablar de ellos, se transforman ineluctablemente en abstracciones. Buena razón, entre varias, por no prestar tu carro a un economista, peor tu economía. En fin. A mi edad hay que dejarlos ir. Quieren que la información sea "un bien público", pues adelante, qué se le va a hacer. Pero a perro viejo...

Si la información es un bien público, también lo será la timidez. No hay rivalidad ni exclusión. Tu timidez no me quita de la mía. Puedo ser timidísimo y tú también. Seguramente, ser tímido puede consagrarse en derecho sin molestar a quienes importan. Tal vez lo agradezcan y todo. Mientras sigas votándoles tímidamente.

Lo único que viene a joder son las definiciones. Todos tenemos derecho a ser tímidos, pero ello no significa que todos lo seamos. Si quiero definirme de esa manera, tengo que cumplir con unos mínimos requisitos, como por ejemplo, no ir a trabajar vestido de tanga en piel de leopardo. Esos requisitos los determina el diccionario, cuyo contenido, a su vez, nace de un consenso parcial pero suficiente, con una pizca de subjetividad como guinda. Me gusta eso. Me gusta cómo funciona el mercado. Nadie me quita que yo defina "timidez" a mi manera. Simplemente, arrasará mi peculiar concepto, o no encontrará compradores. Eso es todo.

A los gobernantes eso no les gusta tanto. Quieren que "la información" signifique, para todos y sin discusión, aquello que ellos quieren que significa. "Pulso Político" es información. Sus rivales, prepotencia. Lo mismo pasa con "público". ¿El Kulo de la Kardashian es un bien público? En lo que a simple contemplación se refiere, parece no haber rivalidad ni exclusión... pero en último término, constitución en mano (mejor dicho, tribunal constitucional en bolsillo) la cuestión se decide de la siguiente manera: ¿fregará a alguno de nuestros enemigos? ¿Servirá para avasallar más a la población? ¿Podremos sacarle algún beneficio económico? De ser así, pues a estatizar se ha dicho. Bueno, cuando ella por fin se decida darse unas vacaciones en Manta. Buah.

Que disfruten de su contubernio de sacapintas, y que vivan felices por muchos años. Yo ya tengo cita con las húmedas mazmorras que se extienden por debajo de la ópera.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Revolución cultural

En un mismo día, en el Telégrafo, dos intelectuales burocráticos de peso, un Fabrizio Reyes de Luca por un lado y un Pablo Salgado Jácome por otro, se enzarzan en un diálogo de sordos. El uno dice que "el arte y la cultura" entran en los "seis aspectos" que "reclaman la atención de cualquier propuesta" en torno a la reducción de la pobreza. El Estado, por supuesto, "está llamado a una intervención decidida" en ese tema. El otro explica que ya ha habido, y hay, tal intervención decidida por parte del Estado, que cada año entrega "importantes recursos económicos", robados del sufrido contribuyente, a los artistas, y que sin embargo, hay "crisis" en el sector. Es decir, los "artistas" favorecidos con esos dineros robados, en lugar de escribir imperecederas novelas, libros de poesía y obras de teatro, o de dirigir inmortales películas, o de componer importantes sinfonías, o de embellecer los aseos públicos con sus significativos grafitos, todo a mayor gloria de la Revolución Ciudadana, prefieren embolsillarse la plata y gastárselo en farras en la zona rosa y en putas de la 18. Claro, porque para ser artista primero hay que vivir un poco, ¿no es así?

Me pregunto quién tirará la primera piedra. Yo no, por supuesto. Mi solidaridad de artista fallido (la parte "vivir" más o menos me salió a pedir de boca, la otra no tanto) me lo impide. No diré que haría exactamente lo mismo que ellos, pero... bueno, reconozcamos por lo menos que no es lo mismo ganarse algo con esfuerzo que encontrarse la plata llovida del cielo (por oficios del SRI). El destino de los fondos obtenidas de una y otra manera suele ser bien diferente. Y he aquí el punto.

El otro día, en el mismo diario, nos deleitaron con la noticia de que Ecuador es el país más democrático del mundo, o casi. El World Values Survey así concluye, basándose en unas encuestas recientes. Bien. No voy a ponerme a pelear con un millar de encuestados anónimos por unas apreciaciones de discutible interpretación. Lo que interesa del sitio web del WVS es, para mí, esto:

  1. People’s priorities shift from survival to self-expression values as their sense of individual agency increases (or backwards from self-expression values to survival as the sense of individual agency decreases).[5]
  2. The largest increase in individual agency occurs with the transition from industrial to knowledge societies. Consequently, the largest shift from survival to self-expression values happens in this phase.[5]

No hay cómo perderse, ¿verdad? El infeliz (yo) que pelea a diario con la aritmética Micawberense, intentando mantenerse a flote en una mar de compromisos financieros (ya no quieren que el pequeño siga en esa escuela barata de Durán; hay petición de nevera nueva; el subsidio al gas peligra, toca conveccionarse rápido; mi maestría puede o no servir en el 2017, senescyt volente, por lo de la materia afin) vive en un universo absolutamente separado del de, digamos, el asambleísta de tropa o el columnista del Telégrafo, donde los problemas de la supervivencia ya están resueltos, y sólo toca autoexpresarse. Es imposible que habitantes de estos dos mundos, el de la cruda supervivencia y el de la autoexpresión, lleguen a entenderse, pues parten de valores diferentes. O tal vez no tan imposible. Si eres expresionista, medita lo siguiente:

Los "recursos" ("económicos" o no: también hay el atún), eso que tanta falta hace, eso que salvamos de entre las mismas fauces del tiburón, no son un grande y maravilloso pastel que sólo falta "repartir", y si cae algo al suelo, pues para los perros (léase, asambleístas) y tranquilo, pues para todos hay, y mucho más.

El enemigo no es aquél que tiene en su plato dos tajadas de pastel, porque llegó antes y se sentó en la silla más estratégica.

Los recursos son una llama que hay que seguir soplando para que no se extinga. Los recursos son jodidamente escasos. Por eso hay toda una materia universitaria, una carrera, una profesión, dedicada por entero a su jodida escasez. Se llama economía, la ciencia de la asignación de lo jodidamente escaso. Y desde el momento que empiezas a dar de patadas a los sopladores de la llama, a los que realmente producen estos recursos, y les robas su plata y la regalas a vividores, con ínfulas artísticas o sin ellas, porque te fascina más la #igualdad que la razón aurea, y porque quieres que hagan una película en tu honor, y si luego hasta te pones a robar a las generaciones venideras, porque has ideado un sistema económico que te lo permite, pues antes de proceder, ponte a leer sobre la colectivización agrícola soviética, o si no te convence, habla con un venezolano, de los que no rezan padrenuestros a un bufón occiso o tienen pajaritos en la cabeza.

El enemigo es eso mismo: la escasez, y el trabajo que nos cuesta superarla. No hay para ningún perro. El mundo no está diseñado de esa manera.

"The largest increase in existential security occurs with the transition from agrarian to industrial societies"... precisamente por eso, por una ilusión óptica, porque ya no ves de dónde viene la comida que aparece en las tiendas, y por tanto, te quedas con la superstición de que, como tiendas muchas hay, vivimos en medio de una cornucopia de "recursos", y si no te tocan todos los "recursos" que quisieras, debería ser por alguna injusticia.

En fin. Casi produce ternura ver cómo esos dos grandes intelectuales se dan de cabezazos contra la pared de la propia incomprensión, al preguntarse cómo puede ser posible que un gobierno tan, tan revolucionario no haya podido generar una "cultura", unas "expresiones artísticas" de majestad conmensurable. El uno termina por la vía paternalista-autoritaria, explicando a los artistas que sus producciones "pueden ser la construcción de una visión ‘disidente’ con respecto al mundo dominante del cual los pobres son excluidos y la irrupción de la aspiración a una vida digna." Es decir: basta de huevadas, ustedes son pobres, verdad, pues a retratar pintorescamente la propia pobreza y su aspiración a una vida digna, y no olviden decir quiénes les ha facilitado esa vida digna, toma, aquí tienen su cheque, manos a la obra. El otro se acerca al tema por la vía de la paradoja en el mejor estilo Zen: "La cultura y la creación existirán siempre; al margen del ministerio o, mejor dicho, a pesar del ministerio. Por ello es hora de que el nuevo ministro Francisco Borja abra de par en par las puertas e inicie una gestión incluyente y participativa." Es decir: la creación necesita estar desvinculada de la política, y sólo es posible "al margen" de ella: por tanto, hay que hacer lo posible para que el creador encuentre a un político cada vez que meta la cuchara en la sopa. Ustedes traten de entenderlo: yo ya renuncié.

Con lo fácil que es abrir un libro de historia del arte, de la literatura, de la rama que sea, y darse cuenta de que los fondos gubernamentales son para la creación artística más o menos como la sal para las babosas.

Y con lo fácil que es abrir un libro de economía y encontrarse también el por qué.

Si la misma expresión "Ministerio de Cultura" no te produce una mueca de sorna cada vez que la escuchas, es que te falta afinar un poquito el intelecto. Cultura y política no son complementarios: son antónimos. La auténtica revolución cultural será cuando aprendan a dejar la cultura en paz.

Por qué hubiera sido mejor la independencia escocesa

Los Irrelevantes

Siendo una trepidante serie televisiva imaginaria tipo años 60, con tema imaginario de John Barry tocado en clavecín, sobre un dúo de espías/agentes secretos/detectives privados imaginarios que tienen el peculiar talento de dirigirse siempre, a toda prisa, no al lugar de los hechos, sino a otro lugar, digamos, al lugar de los no hechos. Así, mientras en la embajada finlandesa se coloca una bomba o se roba una microficha, nuestros forzudos héroes irrumpen equivocadamente en la embajada ecuatoriana, donde no sucede absolutamente nada. El punto de la serie, que si fuera joven hasta me encargaría de proponer a algún productor, no es solamente el homenaje a las grandes series sesenteras (homenaje un poco en plan Italian Spiderman, digamos), sino la constatación filosófica de que en la irrelevancia reside, precisamente, el encanto, el aprendizaje, la sabiduría, inclusive a veces el totty. En el caso que nos ocupa, tras constatar que, efectivamente, en la embajada ecuatoriana no sucede estrictamente nada, tratándose como se trata de un país mundialmente irrelevante, nuestros héroes se topan ahí con un tipo interesante, un viejo barbudo, canoso y estropajero llamado Assange, que entre araña y araña les cuenta más o menos la siguiente historia:

Una vez fui un hombre famoso. Dirigía un sitio web llamado Wikileaks. Todo el mundo quería conocer mi opinión sobre las cosas. Luego me lié con una sueca, o un par de ellas, ya no me acuerdo, una de ellas me acusó de tener una leaky wick, y todo se jodió. (Niños: cuidado con las suecas.)  En aquel entonces el gobierno de EEUU me la tenía jurada, aunque ya no recuerdo por qué. Son tantos años... en fin. Aprovecharon lo de las suecas, y la eterna genuflexión de los británicos, para meterme en esta embajada de mierda. Al principio no era tan malo, es decir entonces el personal del lugar no eran todos cristianos Casio, y uno no tenía que aguantar esta musiquilla... ¡Cállense de una puta vez, me están entrevistando! (el coro de¨"Trayendo En Las Chivas" de la habitación de al lado se disipa momentáneamente) Ya ves. En aquel entonces yo pensaba que era alguien importante, que sólo era cuestión de tiempo antes de que alguien me sacara de aquí, y me dieran pasaporte para ir, no sé, a Ecuador mismo, o Australia, o a Liechtenstein, en fin, la cuestión era salir. Pero pasaron los años, murió medio mundo del ébola, y la gente se fue olvidando de Wikileaks, de mí, de las suecas, de todo un poco, hasta que ahora, cuento mi historia y nadie se lo cree. Para esta gente de acá soy nomás "ese viejo", una especie de mascota demente que viene con el lugar, como cuando te instalas en una casa y resulta que tiene una iguana que vive en el techo, y piensas: bueno, ella estuvo antes. Así que seamos caritativos, démosle de comer. En realidad no me dan mucho para comer, y la verdad, yo a esas cosas no me adapto, "seco de gallina" le llaman a esa broma indigerible que ves ahí sobre la mesa, así que últimamente me he acostumbrado a atrapar y a comer estas arañas, que en realidad son bastante sabrosas, y de vez en cuando alguna rata, de esas grandes que tanto hay en Londres ahora, según dicen y según veo. Necesitas bastante puntería para dar con sus pequeñas cabecitas con algún misil improvisado, por ejemplo, un Nuevo Testamento de los Gideons, y ahí me ejercito, y así me paso los días, los días que se suceden eternamente y sin grandes cambios.

La verdad, no sé lo que habré sido antes, en la juventud, todo parece un sueño, y muy lejano. Pero sé lo que soy ahora: un cazador de ratas. Si quieren mi currículum, a eso mismo aproximadamente se reduce. Soy cazarratas. (Se pone a toser.)



Una vez conocí a una chica. Fui feliz a mi manera, a la manera de la juventud, que consiste en pisotearlo todo. ¿Ella? Habría que preguntarle. La cosa no duró mucho, pero me dio apetito para el ron, que desgraciadamente aquí no hay, siendo un lugar (escupe) cristiano. Separarme de ella y dedicarme a la borrachera permanente fue todo uno. Hasta que al final, ya sabes, a altas horas de la noche aparecen esos tipos siniestros que a todo dicen "neoliberalismo". Ya sabes: "tráenos una mata de arbustos o te diremos neoliberalismo". No, en serio. Hubo un tiempo en que si alguien me decía en medio de una conversación "neoliberalismo" me quedaba como embelesado. Me decía: este es un gran tipo. Hasta hubo uno que decía que mejor Escocia se separe de Londres para alejarse de tanto neoliberalismo que hay aquí. A lo mejor se refería a las ratas.

Son cosas. Con los años, poco a poco vas aprendiendo la humildad. Creo que es por eso que los viejos se acuerdan tan mal de su pasado: no dan crédito a lo en serio que se tomaban a sí mismos. Y como las personas que se toman en serio son precisamente las más aburridas, ¿de qué tendrían que acordarse?

Al final, por absurdos que hayan sido, uno sólo se acuerda de sus amores.